domingo, 21 de octubre de 2012

Becas de Fotocopias Libres


Cada vez que hemos tenido a cargo esta secretaría se buscó constantemente la forma matemática que haga el reparto de las becas lo más justo posible, de esta forma implementamos un sistema de reparto escalonado que asigna mayor cantidad de copias a los que presentan mayor urgencia económica. En el primer cuatrimestre de 2012,  fueron adjudicados 103 estudiantes, mientras que en el segundo cuatrimestre lo hicieron 93.
Similares condiciones se dan en las Becas de Trabajo las cuales son explicadas con detalle en las memorias de Presidencia.
Como todos sabemos, la educación es uno de estos derechos fundamentales en el cual hacemos hincapié ya que nos da herramientas para desenvolvernos, conocer nuestros derechos y obligaciones y no ser fácilmente manejados por grupos de poder que pretenden mantener estas desigualdades para su propio beneficio.
Nuestra Universidad no escapa al modelo y reproduce la lógica y las prácticas políticas del poder hegemónico dominante, fragmentando, mercantilizando y, por sobre todas las cosas, naturalizando las desigualdades. Esto se visualiza desde el momento en que nos inscribimos a cursar una carrera de grado: tenemos que pagar aranceles para legalizar el título secundario, la cuota para usar el predio deportivo, nos ofrecen asociarnos a una cooperadora cuyos fondos no sabemos a qué se destinan, los cursos pagos de educación a distancia, y la lista sigue. Si bien a la mayoría pueden parecerles cifras no acaudaladas, son una barrera para otros que puede dificultarles la posibilidad de acceder a una educación superior. A partir de la L.E.S.  (año 95) las universidades tienen la posibilidad de autofinanciarse, es decir, de generar sus propios fondos a partir de la venta de servicios o del cobro de aranceles. Además, establece que el propio producido  debe ser destinado a programas de becas de ayuda a estudiantes y que no podrá ser utilizado para gastos corrientes. Estas políticas excluyentes puestas en práctica por el Gobierno de la Universidad, la lleva a generar sistemas de becas que no tienen como fin cambiar esta situación desigual sino profundizarla. Por un lado, la cantidad de becas nunca podrá igualar a la cantidad de personas que las necesitan; por otro, para acceder a ellas se deben cumplir ciertos “requisitos”, entre ellos muchas veces se encuentra el desempeño académico (que está influenciado por circunstancias particulares: un estudiante que trabaja no posee el mismo tiempo para cursar y estudiar que uno que no lo necesita), juntar papeles y certificados que demuestren que estamos de alguna forma limitados por nuestra condición económica, etc. Esto crea una especie de competencia para ver quién es más necesitado y a esa persona asignarle la beca, lo cual no quita que aquellos que quedaron descartados puedan acceder de igual manera a la educación.
Reconocemos que estas becas no solucionan ningún problema, como lo dijimos anteriormente, pero si son una ayuda para algunos compañeros (¿Qué pasa cuando una beca finaliza? ¿El problema está solucionado?). Un Centro de Estudiantes por sí solo no puede revertir una situación de desigualdad establecida desde los gobiernos pero sí puede generar conciencia de la misma en lugar de utilizarlas para clientelismo. 

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